Rinitis Alérgica

Dra. Nelva Lizbeth Guillén R. – Alergóloga

La contaminación del aire, además de los cambios bruscos de temperatura en la época otoño-invierno, es actualmente una de las causantes de las enfermedades respiratorias alérgicas como el asma bronquial y la rinitis alérgica, que muchas veces es confundida con una simple gripe.

Según la Dra. Nelva Lizbeth Guillén Rocha, Especialista en Alergia e Inmunología Clínica, las enfermedades alérgicas son más frecuentes en determinadas familias, la herencia por sí misma no puede explicar el aumento tan importante que están experimentando las enfermedades alérgicas. Los cambios ambientales y los cambios en nuestro estilo de vida, principalmente en alimentación, se han asociado a dicho incremento de alergias. Las dietas modernas con mayor número de alimentos procesados, ricas en grasas y azúcares refinados, alteran nuestra flora intestinal y modifican nuestro sistema inmunitario.

La rinitis es un trastorno que afecta a la mucosa nasal y que produce estornudos, picor, obstrucción, secreciones nasales y, en ocasiones falta de olfato. Estos síntomas se presentan generalmente durante dos o más días consecutivos y a lo largo de más de una hora la mayoría de los días. Puede ser un indicador de que la persona que la padece tiene una especial predisposición a desarrollar más adelante los síntomas de asma (tos seca, sensación de falta de aire, sibilancias, etc.) característicos de una hiperreactividad bronquial.

El principal factor que causa la rinitis son los aeroalérgenos, que suelen clasificarse en agentes de interior: ácaros del polvo doméstico (unos parásitos más pequeños que la punta de un alfiler que se encuentran por centenares en el interior de los colchones y alfombras de las casas), así como la saliva, los epitelios u orina de animales (gatos, perros, hámsteres) y de exterior: algunas especies de hongos atmosféricos y pólenes. Según los expertos, los que provocan más alergia son los que proceden de las gramíneas, las malezas, como la artemisa, la ambrosía y parietaria, y algunos árboles (olivo, ciprés, plátano de sombra o abedul).

Si el origen de la rinitis se asocia a un alérgeno concreto, como por ejemplo los ácaros del polvo doméstico, el tratamiento de la rinitis sería evitar que el alérgeno entre en contacto con el paciente. En el caso de los ácaros, unas buenas medidas preventivas ayudan a reducir su impacto, como poner fundas especiales en el colchón, lavar semanalmente con agua a más de 6O° C la ropa de cama y quitar las moquetas y alfombras de la casa.

Se considera que controlar la contaminación podría mejorar la calidad de vida de los pacientes riniticos y asmáticos, disminuir las hospitalizaciones y el gasto farmacéutico e incrementar el rendimiento laboral y escolar. Autoridades, profesionales de la salud, enfermos y población general deberían concienciarse para medidas de prevención y controles para la reducción de la emisión de contaminantes.

Los síntomas típicos de la rinitis alérgica son: Estornudos repetitivos, tos, mucosidad acuosa, picor nasal, lagrimeo constante, congestión ocular y picor ocular. Además, algunas personas también pueden sufrir: Dolor de cabeza, insomnio, falta de apetito, irritabilidad y depresión.

Prevención

En el caso de la rinitis alérgica al polen, conviene exponer al niño lo menos posible a actividades al aire libre durante las épocas primaverales, cuando la mayoría de las plantas están en flor. Además de mantener cerradas las ventanas del coche, evitar el uso de motocicleta y bicicleta y usar gafas de sol.

Para la rinitis perenne provocada por ácaros y el polvo, hay que mantener limpios los filtros del aire acondicionado, aspirar permanentemente la casa en caso de tener mascotas para evitar la acumulación de pelos y polvo, evitar el uso de cortinas y alfombras principalmente en los dormitorios y ventilar bien las habitaciones en las primeras horas de la mañana.

Lo más eficaz para eliminar a los ácaros es el uso de agua caliente para lavar la, siendo más útil que cualquier producto químico en el mercado, bastará con el agua a 60º C para lavar la ropa de cama. Si no puede lavar las almohadas o los peluches en la lavadora o a mano, una alternativa muy práctica es la de embolsarlos y sellarlos bien y luego dejarlos una tarde, o mejor aún un día o dos, en el congelador pues el frío también mata a los ácaros. Para los sillones y otros muebles, es útil el uso de benzoato de bencilo o algún otro químico anti ácaros.