Inmunidad y Vacunas

Dra. Nelva Lizbeth Guillen Rocha
Especialista en Alergia e Inmunología Clínica

Inmunidad es un proceso fisiológico muy complejo, cuyo objetivo es la defensa frente a las infecciones; este mecanismo de defensa involucra tanto a componentes: Inespecíficos (barreras o mecanismos innatos y fijos de detección y eliminación de los microorganismos patógenos para detener la infección antes de que puedan causar la enfermedad) y Específicos (se adaptan a cada nuevo microorganismo encontrado, se especializan en su detección y generan una memoria para posibles futuros contactos).

Tipos de inmunidad:

  • Inmunidad Innata: Es la primera defensa contra los agentes infecciosos exógenos y en la mayor parte de encuentros logra repelerlos o destruirlos, en particular si se trata de microorganismos patógenos que son identificados por receptores de reconocimiento de patrones, que reconocen componentes que están presentes en amplios grupos de microorganismos, o cuando las células dañadas, lesionadas o estresadas envían señales de alarma, muchas de las cuales (pero no todas) son reconocidas por los mismos receptores que reconocen los patógenos. Los gérmenes que logren penetrar en un organismo se encontrarán con las células y los mecanismos del sistema inmunitario innato. Es un mecanismo inespecífico.
  • Inmunidad Adquirida o Adaptativa o Específica: Se desarrolla como respuesta contra el organismo patógeno, después del primer encuentro con el microbio se crea memoria para luego ser capaz de reconocerlo y reaccionar rápidamente; se subdivide en dos grandes tipos dependiendo de cómo se introdujo la infección y dependiendo del tiempo que dura la protección. Se subdivide en Activa y Pasiva, a su vez en natural y artificial.

Inmunización: Es el proceso por el que una persona se hace inmune o resistente a una enfermedad infecciosa, por lo general mediante la administración de una vacuna

Vacunas: Estimulan el sistema inmunitario para proteger a la persona contra infecciones o enfermedades posteriores. Hay cuatro tipos de vacunas tradicionales:

  • Con microorganismos inactivados: están compuestas de microorganismos que han sido matados con sustancias químicas o calor y ya no son infecciosos. Ejemplos: vacunas contra la gripe, el cólera, la hepatitis A. La mayoría de las vacunas de este tipo es probable que requieran vacunas de refuerzo.
  • Con microorganismos vivos atenuados: están compuestas de microorganismos cultivados en condiciones que inutilizan su capacidad de inducir enfermedades. Estas respuestas son más duraderas y generalmente no requieren vacunas de refuerzo. Ejemplos: vacunas frente a la fiebre amarilla, el sarampión, la rubéola y la parotiditis.
  • Toxoides: son compuestos tóxicos inactivados de microorganismos en casos donde estos (en vez de los microorganismos por sí mismos) causan la enfermedad, usados antes de un encuentro con el toxoide. Ejemplos: vacunas frente al tétanos y la difteria.
  • Las vacunas de subunidades: están compuestas de pequeños fragmentos de microorganismos causantes de enfermedad. Ejemplo: vacuna contra el virus de la hepatitis B.

Componentes de las vacunas:

  • Antígeno inmunizante
  • Líquido de suspensión (solución destilada): pueden contener trazas de proteínas de los cultivos (huevo).
  • Preservantes, estabilizantes y antibióticos: impiden el crecimiento bacteriano y la depravación de la vacuna. Son los más directamente implicados en las reacciones tóxicas o alérgicas. Como ejemplos:
    • Los mercuriales (timerosal): usado desde 1928 como antiséptico y antifúngico. Desde 1990 en desuso siguiendo el principio de precaución, no hay evidencias científicas que avalen su relación con daño cerebral o con el autismo. Actualmente, siguiendo recomendaciones de la OMS, por razones logísticas, se sigue usando en envases multidosis. En los países desarrollados las vacunas infantiles están libres de esta sustancia.
    • Gelatina: causa reacciones alérgicas en 0,5-2 por millón de dosis, probablemente, es la responsable de la mayoría de los casos de alergia atribuida a la primo-vacunación de triple vírica. La sensibilización se produciría por las vacunas previas difteria-tétanos-tosferina acelular (DTPa) que también lo contienen.
    • Antibióticos, polisorbato, glicina, albúmina, etc.
  • Adyuvante: es cualquier sustancia que incorporada a una vacuna acelera, prolonga o potencia la respuesta inmunológica frente a la misma.

Desarrollo y Pruebas de Vacunas: En varias fases de estudio

  • Exploración: Investigación Básica en laboratorio (2 – 4 años)
  • Etapa Pre-clínica: El primer ensayo de una vacuna experimental se realiza con animales, (monos o ratones) con el fin de evaluar su seguridad y su capacidad inmunogena
  • Ensayos clínicos con seres humanos:  en tres fases:
    • Fase I, se administra la vacuna a un pequeño número (20-80) de voluntarios, a fin de evaluar su seguridad, confirmar que genera una respuesta inmunitaria y determinar la dosis correcta.
    • Fase II, se suele administrar la vacuna a cientos de voluntarios, de los que se hace un seguimiento estrecho para detectar efectos secundarios y evaluar su capacidad de generar inmunidad. Los participantes en esta fase tienen las mismas características (edad y sexo) que las personas a las que se prevé vacunar; grupos de control y placebo; lo que permite efectuar comparaciones y extraer conclusiones sobre la vacuna.
    • Fase III, se administra la vacuna a miles de voluntarios, en grupos control y placebo. Los datos de ambos grupos se comparan cuidadosamente para determinar si la vacuna es segura y eficaz contra la enfermedad de que se trate (¿previene la enfermedad?, ¿previene la infección?, ¿produce anticuerpos?)

Disponibles los resultados de los ensayos clínicos: exámenes de la eficacia, seguridad y fabricación, con miras a obtener las autorizaciones normativas y de salud pública previas a la introducción de la vacuna. Después de la introducción de una vacuna se mantiene un estrecho seguimiento para detectar cualquier efecto secundario adverso imprevisto y evaluar con más detalle su eficacia en condiciones de uso sistemático, incluso con mayor número de personas, así como para seguir evaluando la mejor manera de utilizar la vacuna y de conseguir el máximo efecto de protección.

Las vacunas actuales, por motivos de seguridad, están altamente purificadas, lo que las hace menos inmunógenas. Los adyuvantes solventan este déficit además de permitir usarlas en personas con inmunidad disminuida, necesitando mucha menos cantidad de antígeno por vacuna y menor número de dosis.